Análisis de Redes Sociales aplicadas a ámbitos culturales

Stan Lee y los museos que cuentan historias

Con la muerte de Stan Lee se pierde no sólo un genio del cómic, sino un gran creador de personajes e historias. O, lo que es lo mismo, el responsable de toda una mitología de la cultura pop y, por qué no decirlo, de la cultura contemporánea.

Stan Lee homenajeado por el MoMa

A los seres humanos nos gustan las historias y muchas culturas primitivas explican su realidad con una mitología en la que determinados seres son responsables de la creación de fenómenos atmosféricos y accidentes físicos. Las constelaciones y su referencia a los dioses y héroes del Olimpo son un claro remanente de esta época antigua.

También el arte se dedicó durante milenios a relatar escenas y toda la decoración se ponía al servicio de un tema principal: los romanos ponían en sus monumentos grandes relieves que explicaban las meritorias acciones de los emperadores; las grandes decoraciones medievales explicaban conceptos como el Jucio Final en las iglesias. Ya en la época de la Academia (siglos XVIII y XIX), cuando aparecen las escuelas de pasiajistas y una visión más personal gracias a la irrupción del artista romántico, el género más valorado continuaba siendo el de historia. Todavía tenían mucho peso las apreciaciones como las de Leon Battista Alberti: “la relevancia de un cuadro no se mide por su tamaño, sino por lo que cuenta, por su historia”. Sólo a partir del impresionismo aparece el “arte por el arte”, con cuadros que son pura técnica, sin importar el significado ni el relato. Y aún así, los propios impresionistas investigaban cómo componer las escenas de sus obras con sus pinceladas rápidas y llenas de colores puros. El invento del cine se apropió de la narratividad, con lo que el arte comenzó con la experimentación de las vanguardias en la que los contenidos temáticos y las historias eran una mera excusa para la creatividad del artista.

En consecuencia, los museos están llenos de historias que cuelgan de sus paredes y llenan sus salas. Algunas de estas historias son conocidas, con personajes reales representados en bustos, retratos o cuadros de gran formato que celebran sus gestas. Otras veces las historias que aparecen en las obras de arte de los museos tienen su origen en libros, fundamentalmente en dos. Para las escenas mitológicas, la referencia estrella está en Las Metamorfosis de Ovidio. Para las obras religiosas, la Biblia marca la pauta, aunque para determinadas escenas de santos hay que buscar en las páginas de Santiago de la Vorágine y su Leyenda Dorada. Es digno de resaltar que, en muchas representaciones religiosas, Cristo y los santos se encarnan tomando los códigos visuales de los héroes mitológicos, mostrando la fortaleza necesaria para aguantar la pasión y el martirio. De esta forma, las escenas paganas de los atletas y los Hércules sirven de referencia para los artistas que tenían que mostrar la resistencia de las figuras divinas ante el sufrimiento de sus castigos.

Es curioso lo bien que funciona en el espectador esa combinación entre lo divino y lo humano: es fácil empatizar con un personaje en una pintura que padece cómo la persona que lo está observando, pero que a la vez es admirable por su fortaleza ante la adversidad, aunque el final sea definitivo. El momento en que más se observa este sentimiento es en el barroco de los países católicos. Los ideólogos de la Contrarreforma habían pedido a los artistas figuras religiosas que movieran a la piedad y sólo hace falta observar la imaginería procesional española para encontrar poderosos Cristos con cuerpos hercúleos cuya mirada salvadora conecta con el fiel. Este tipo de héroes humanos, que quizá puedan salvar el mundo pero que están sometidos a dudas y tentaciones para alejarlos de su objetivo, son a los que también recurrió Stan Lee, para deleite de sus seguidores. La humanización del superhéroe, el convertirlo en una persona con sus luces y sombras, es una de las grandes aportaciones de Stan Lee para el mundo del cómic.

Creadores como Stan Lee, Alan Moore o Frank Miller son los responsables de ofrecer nuevas historias en el cómic con guiones de mayor profundidad. Este fenómeno también llegó más tarde al cine, a los videojuegos y las series de televisión. Cualquier persona se habrá dado cuenta que desde hace décadas los productos de masas de la cultura pop se han vuelto más complejos, con personajes con una construcción más rica e intrincada y unas tramas que ya no son lineales. Así se ha provocado un cambio en el espectador, que ya no espera una historia que va de un punto A a un punto B; ahora el público ya no puede conformarse con ser pasivo y tiene que interpretar cómo aparecen en la trama más puntos que se relacionan de miles de maneras nuevas. Desde mi punto de vista, esta avidez de nuevos estímulos también está beneficiando al mundo de la comunicación del arte y la cultura en las redes sociales: en Twitter hay miles de visionados de hilos de arte que explican las historias subyacentes detrás de una pintura o una escultura, como sucede en los que preparan Bernini Rocks.

Un homenaje de Gallerie Uffizi a Stan Lee

Sin embargo, los museos no han sacado provecho de la ocasión del fallecimiento de Stan Lee para contar las historias de mitologías que exhiben en sus salas como homenaje al famoso editor de cómics. La única institución que lo ha hecho en este sentido es la Galería Uffizzicuyo nuevo equipo entiende el poder de las redes sociales– presentando un antiguo superhéroe como el “Hércules combatiendo a la Hidra”, de Antonio Pollaiolo. Otros museos, como el MoMa, han publicado una obra de Sigmar Polke inspirada en la creación más famosa del fallecido, su Spiderman.

En general, se ha desaprovechado un trending topic a partir del que se podrían haber publicado contenidos propios y acercarse al público general, como sí ha hecho el Artium para explicar los libros sobre Stan Lee de su biblioteca. En otros temas como los días de Star Wars las redes sociales de los museos están más activas. La cultura popular tiene más que ver con los museos de lo que creemos. Un gran poder en la conservación de obras conlleva una gran responsabilidad a la hora de comunicarlas

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