Poco a poco, los museos van abriendo sus puertas. Después de más de dos meses de cierre, el público está accediendo a sus salas. Nos estamos adaptando a la nueva normativa del “No tocar”, a los recorridos dirigidos para mantener la distancia social, a los espacios con limitación de aforo.

Es el momento de recuperar nuestra rutina cultural: la de disfrutar de los museos y salas de exposiciones. Las instituciones se encargarán de que se cumplan todas las garantías sanitarias en nuestras visitas.

Antes de nada, tengamos en cuenta la realidad de la que partimos. Las estadísticas de 2019 reflejan que el 40,5% de la población visitó un museo. Un porcentaje mayor, un 49,3%, hizo lo propio en monumentos. Aunque los números son mejores que años anteriores, todavía son cifras muy bajas de público. Si los hábitos de visitas a los museos parece que no forman parte de la normalidad de los ciudadanos de nuestro país, ¿qué pasará ahora, cuando parece que hay más ganas de disfrutar de espacios abiertos que de lugares cerrados, por mucho que refuercen todas las medidas sanitarias?

Los museos tendrán que hacer, de nuevo, un esfuerzo extra para ser más atractivos, para transmitir la importancia de un lugar de reflexión, para generar comunidad. Y, desde mi punto de vista, los prescriptores culturales tenemos que ocupar un lugar protagonista en este esfuerzo de comunicación.

Ya existían algunas instituciones que contaban con los prescriptores culturales en visitas especializadas. O que llamaban a estos influencers culturales para disfrutar de eventos y actividades singulares. Es una estrategia habitual de algunos museos que debería tener mayor predicamento en la comunicación.

Sin embargo, creo que es el momento de reforzar este tándem entre institución y prescriptor cultural. Se trata de amplificar el mensaje del museo utilizando un actor externo, con la capacidad de ejercer gran influencia en sus seguidores. Y más en estos tiempos en los que la prensa digital tiene menor audiencia, ya que sus contenidos se han vuelto cada vez más exclusivos, destinados sólo a sus suscriptores.

Apertura del Museu Episcopal de Vic
Fotografía: Facebook del Museu Episcopal de Vic

Porque es absolutamente necesario llevar el museo y las exposiciones de la reapertura al otro lado de las pantallas de los seguidores de los prescriptores culturales. Hay que hacer normal la visita a las instituciones culturales gracias a la participación directa de un público experto, especializado y creíble, como es el prescriptor cultural.

Por parte de los prescriptores culturales, tenemos que poner nuestra voz para convertir las visitas al museo en algo seguro, que cumple con todas las normas sanitarias necesarias. Acentuar la idea de que dentro de las instituciones culturales continúa todo lo bueno que conlleva el acceso al arte y las exposiciones.

Por tanto, tenemos la emocionante responsabilidad de enlazar nuestros queridos museos con nuestro público. Una conexión que debe prolongar el trabajo realizado durante todo el confinamiento, cuando cada día llenábamos de cultura las redes sociales, poniendo color en los momentos más grises. Sólo que ahora el contacto entre prescriptor y seguidores deberá hacerse también desde dentro del museo, para explicar a sus audiencias la importancia de la institución.

Trabajando en equipo, tejiendo nuevas redes, será más fácil que el museo pueda convertirse en el lugar de encuentro para todos.


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