Los museos han sido los primeros espacios en cerrar al público y serán de los últimos equipamientos en poder abrir, una vez que se normalicen nuestras vidas después de la extensión global del coronavirus. Porque será difícil lograr el equilibrio perfecto entre el flujo de visitantes por las salas y el mantenimiento de la distancia entre personas.

Con todo, hay algunos países, como Austria o Alemania, que sí han decidido la reapertura de sus museos a comienzos de mayo, aunque no permitirán los grandes eventos hasta, al menos, el 1 de setiembre.

Mientras tanto, los museos siguen comunicándose con sus seguidores a través de las redes sociales, con contenidos pensados para estos días de confinamiento. También han implementado herramientas para poder hacer una visita online desde el otro lado de la pantalla.

Pero ¿y si hubiera otras maneras de hacer una visita virtual, pero a tiempo real, gracias a una interfaz que conecte al público con el museo? Existen dos modelos que lo permiten.

Visitar el museo con un robot

Durante cinco noches de agosto de 2014, cuatro robots de última tecnología se pasearon por la Tate Britain en el proyecto After Dark. Desde sus casas, los internautas podían controlar los movimientos de las máquinas con sus ordenadores. Esta iniciativa nació del estudio The Workers, como ganadores del extinto Premio IK de la Tate, que hasta 2016 promovía el acceso a la creación artística mediante las tecnologías digitales.

Los robots de After Dark fueron equipados con cámara y luces y estaban diseñados para ser los ojos de los visitantes online, ya que tenían la capacidad de orientar su cámara hacia arriba y hacia abajo, para poder observar cada obra de arte, tanto globalmente como en sus detalles. Desde casa, los afortunados visitantes controlaban los movimientos con el teclado o los botones de la pantalla, pudiendo avanzar el robot o girándolo 360 grados.

After Dark, un proyecto de The Workers
Imagen de la web The Workers

El proyecto After Dark fue diseñado como una especie de performance tecnológico-artística, pero podría ser una solución actual para visitar los museos desde casa en tiempos de coronavirus. Un robot ofrecería la seguridad sanitaria, sin duda, y podría ayudar a pasear por las instituciones culturales. A diferencia de hacer una navegación por una web o una exposición virtual, estaríamos adentrándonos en tiempo real por el museo, con el robot como interfaz.

Vista de las cámaras de los robots de After Dark
Imagen de la web The Workers

Visitar el patrimonio mediante el turismo remoto

Las Islas Feroe son un archipiélago que se ubica en el Atlántico Norte, entre Islandia y Gran Bretaña. Este territorio autónomo que pertenece a Dinamarca y su economía ha estado sustentada tradicionalmente por la ganadería de corderos y la pesca del bacalao, con importantes bancos en sus cercanas aguas.

En los últimos años, además, las Islas Feroe han diversificado sus actividades económicas y han apostado por el turismo, con una creciente llegada de visitantes temporada a temporada. Pero claro, el coronavirus ha provocado la clausura de los vuelos turísticos a estas islas del Atlántico Norte. No obstante, en el archipiélago se han inventado una forma de continuar siendo accesibles a todos los ciudadanos del mundo: el turismo remoto.

Imagen del proyecto Turismo Remoto de las Islas Feroe
Créditos: Kirstin Vang / Visit Faroe Islands

El “remote tourism” o turismo remoto consiste en un viaje por los paisajes de las Islas Feroe en primera persona y en directo. Una web permite visitar dos veces al día (a las 14:00 y a las 17:00 horas de España) el archipiélago gracias a una guía que lleva una cámara en su cabeza. En cada cita virtual nuestro cicerone parte de un lugar de la isla con interés desde el punto de vista del patrimonio natural. En la web del proyecto hay un mando para dar indicaciones al guía, para que avance, gire a derecha e izquierda. Los visitantes virtuales tienen un minuto cada uno para dirigir a la persona que muestra con su objetivo los increíbles paisajes de las Feroe. Según cuentan en la web de “remote tourism”, no sólo cambian los espacios a recorrer en cada nueva cita, sino que también pueden hacerse a pie, en coche, en barco o en helicóptero, depende de la organización.

Imagen del proyecto Turismo Remoto de las Islas Feroe
Créditos: Kirstin Vang / Visit Faroe Islands

Las visitas telemáticas, solución para el patrimonio

Mientras no se puedan cumplir unas mínimas pautas de seguridad durante esta crisis sanitaria de la Covid 19, las visitas telemáticas pueden ser una solución para continuar disfrutando en directo de los museos y el patrimonio. Para interactuar con el espacio patrimonial desde la comodidad de nuestra pantalla necesitamos una interfaz que, como hemos visto, puede ser un robot preparado para ello o un guía humano.

Estos dos ejemplos plantean las visitas de manera colectiva, tanto en el disfrute visual en las webs en las que se desarrolla el proyecto, como en el hecho de usar los mandos durante un tiempo concreto, repartiéndolo entre todos los participantes.

Incluso se podría dar un paso más y organizar visitas privadas, en las que, a cambio de un dinero acordado, pudiéramos llevar al guía (robot o humano) para que nos paseara por el museo y nos explicase cada sala o las obras seleccionadas desde casa. Y todo de forma exclusiva.

En resumen, estos tiempos extraordinarios necesitan de ideas extraordinarias para que los museos sigan al servicio de su público. Y las nuevas tecnologías, accesibles para la mayoría de los ciudadanos, permiten conectar más fácilmente instituciones culturales y sus visitantes.


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