Análisis de Redes Sociales aplicadas a ámbitos culturales

Reus acoge el mejor arte electrónico de la colección Beep

Durante 2017 Reus fue nombrada la capital de la cultura catalana. Para celebrarlo se han realizado una serie de eventos de diversas disciplinas culturales. Ahora, bien entrado el 2018, continúa una de las exposiciones relacionada con la conmemoración de la capitalidad.

La exposición “Aproximaciones creativas. Colección BEEP de Arte Electrónico” presenta en el Museu Salvador Vilaseca de Reus las piezas más destacables de arte en los nuevos medios conservadas en España. Porque la Colección BEEP es de las pocas de nuestro país dedicada específicamente a la creación artística con las técnicas electrónicas más innovadoras.

En el Museu Salvador Vilaseca se exhibe una selección de unas 40 obras realizada por los comisarios Roberta Bosco y Stefano Caldana, unos referentes en este tipo de arte. Como todavía no es un arte tan conocido por el gran público, que suele tener una visión tradicional del arte representada en la pintura y escultura, la exposición agrupa las obras en 3 ámbitos y existen visitas guiadas para acompañar a sus visitantes.

Los 3 recorridos propuestos son: aproximaciones contemplativas, con obras estáticas más en la línea de disfrute clásico, pero realizadas con medios digitales; aproximaciones reactivas, con piezas que responden a los cambios en su entorno, como las variaciones de sonido o temperatura, o la observación de datos de internet; y aproximaciones interactivas, objetos artísticos que necesitan al espectador para que funcionen como obra de arte.

Me gustaría centrarme en las 6 piezas que más me han impactado. Comencemos por una obra de una enorme innovación en las nuevas tecnologías en general. Se trata de “HUHB” de Fake Shop. Hoy se exponen unas fotografías como testimonio de una instalación en tiempo real que tuvo lugar durante la Bienal de Withney de 2000 en Nueva York. En aquella ocasión había 8 ordenadores que mostraban a través de sus webcam lo que sucedía en tiempo real en un garaje vacío de la ciudad. Todo un anticipo de lo que daría de sí una herramienta como Skype años después.

La siguiente pieza destacada es de 2001: “Fascinum, de Cristophe Bruno”. Aquí se pone de relieve la importancia de los buscadores de internet como reflejo de la globalización. Utiliza el buscador de Yahoo y establece un ranking de las 10 imágenes más vistas y buscadas en 7 países. Cada 2 minutos se actualiza, presentando una nueva perspectiva de las sociedades de estos países, ofreciendo una imagen nueva de la aldea global enmarcada dentro de unas fronteras determinadas. Virtualidad e identidad geográfica y/o nacional conviven en una obra de arte cambiante.

Fascinum © 2018 Colección BEEP de Arte Electrónico

Por su capacidad de constituirse como un ejemplo de vida artificial, la obra “Luci” (2008) de Jose Manuel Berenguer es imperdible. Se trata de un sistema compuesto por 64 unidades conectadas entre sí, cada una con emisores de luz y sonido. El artista se ha inspirado en el comportamiento de las luciérnagas, que reaccionan a las señales luminosas de los demás miembros de la especie, con respuestas de luz adaptadas al entorno y una tendencia hacia el total acoplamiento. Los 64 componentes se relacionan entre sí, creando efectos de sincronía hasta que llega el espectador y con su presencia cambia de nuevo los intervalos de luminosidad de la sala y de la obra.

Pasamos a hablar de algunas obras reactivas. Comenzamos por “Portrait on the fly” de Christa Sommerer y Laurent Mignonneau. Esta obra de arte está formada por moscas virtuales que vuelan cómodamente hasta que el espectador posa delante de la pantalla en la que viven. En ese momento las moscas replican la imagen que tienen enfrente, como un espejo en el que los insectos conforman el retrato de la realidad. Uno de los símbolos del paso del tiempo, la mosca, se convierte en una herramienta para crear una imagen del instante.

Portrait on the fly. Foto del autor

Otra de las piezas que necesita al público para hacerse realidad es “Expanded Eye” (2011) de Anaisa Franco. A simple vista se presenta como una escultura de un ojo gigante transparente. Como obra interactiva, el espectador puede acercarse y mirar dentro: una cámara infrarroja replica entonces su ojo dentro de la escultura, multiplicado en tiempo real. Un ojo escultórico e interactivo se nutre de los ojos del público que lo mira, creando un fantástico efecto visual.

Expanded Eye (2011). Foto del autor

Por último, dentro de las obras interactivas, la exposición de Reus ha recuperado la icónica pieza “Alfabeto” de Marcel·lí Antúnez, ahora restaurada. Se trata de una columna de madera en forma de prisma, preparada para que el público se acerque y la toque. Porque hay una serie de sensores que, según cuál sea el que se elija, responden al espectador con onomatopeyas relacionadas con estos estados emotivos: angustia, alegría, placer y dolor.

© 2018 Colección BEEP de Arte Electrónico

Además de estas 6 obras, los espectadores que acudan a Reus hasta el 29 de marzo podrán disfrutar de excelentes piezas de creadores tan destacados como Rafael Lozano Hemer, Daniel Canogar, unos auténticos referentes del arte electrónico en todo el mundo. Una maravillosa oportunidad para conocer nuevos desarrollos del arte actual mucho más allá de las producciones de artistas contemporáneos que todavía utilizan los medios más clásicos para su creación.

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