Análisis de Redes Sociales aplicadas a ámbitos culturales

Los clásicos del arte se vuelven virales con humor

Hace unos días el Met Museum nos impresionó con unas fotografías realmente curiosas subidas a sus diferentes perfiles en sus redes sociales: Michelangelo, la tortuga ninja, visitaba la exposición del artista renacentista Michelangelo. Uno de los habitantes más ilustres de las alcantarillas de la ciudad tenía que aprovechar la oportunidad de conocer la obra del artista al que debe su nombre. Según cuenta el propio museo, uno de los patrocinadores de la exposición, NYC: The Official Guide, consiguió juntar a los homónimos para promocionar la muestra unas semanas antes de su cierre.

Michelangelo ante Michelangelo
En la página de Facebook del Met Museum

Si nos fijamos en los datos que nos ofrecen estas publicaciones podemos determinar que esta estrategia publicitaria ha sido todo un éxito. Observando el perfil de Twitter del Met Museum los tuits llegan alguna vez a los 250 retuits, con no más de una decena de respuestas. Pues con los tuits dedicados a la Tortuga Ninja de paseo por la institución se alcanzaron los 18.000 retuits con más de 300 réplicas. En la página de Facebook las diferencias con otras publicaciones no han sido tan relevantes, ya que no se ha destacado frente a otras, a pesar de lograr más de 1.000 reacciones y de ser compartida más de 200 veces. En el perfil de Instagram los números también han sido más altos de lo habitual, con más de 50.000 likes y unas increíbles 1.800 respuestas. Pero es que las cuentas que se hicieron eco de la iniciativa también tuvieron muchísima más repercusión de la acostumbrada en sus contenidos, como la revista del Time Out NY.

Michelangelo en la exposición de Michelangelo.
Instagram del Met Museum

¿Es pertinente una acción como esta en la que se juntan fenómenos de la cultura más popular con una de las cumbres más altas de la Historia del Arte más académica? Desde mi punto de vista, si: el Met ha utilizado el recurso del humor seleccionando a un personaje del mundo de la animación que encima se llama así por el maestro florentino, al igual que las otras Tortugas Ninja, bautizadas como los principales artistas del Renacimiento. Además, vistos los datos, en el Met pueden estar satisfechos de la publicidad que ha tenido la exposición: incluso en este lado del Atlántico hemos descubierto que en Nueva York hay una muestra monográfica de Michelangelo Buonarotti.

Michelangelo ante Michelangelo
Copyright Met Museum

Ahora bien, ¿será que no somos capaces de entroncar nuestros referentes de la Historia del Arte con el humor, especialmente dentro del museo? Porque las imágenes más icónicas ya se usan desde hace décadas en las tiras de humor gráfico o en la publicidad; pero fuera del mundo anglosajón parece que aún no se puede tocar el aura de las obras. Instituciones como el Met Museum están encontrando nuevos enlaces con el público, que incluso responde con memes creativos a la acción con la tortuga Michelangelo; o el RijksMuseum, que ofrece las obras de su catálogo para que todos los usuarios creen nuevos diseños en el concurso Rijksstudio Award. Mientras, en España nos escandalizamos que el “Velaske, yo soi guapa?” haya difundido el cuadro de Las Meninas más que cualquier campaña de divulgación del Museo del Prado. En otro país el creador de este vídeo estaría contratado por la pinacoteca madrileña para que versionase otras obras del museo.

Meme contestando a la publicación del Met Museum en Twitter

Quizá sea la hora de romper nuestras barreras mentales tan académicas y darnos cuenta de que se pueden encontrar nuevas formas más creativas y populares para acercarse al público utilizando las obras y la propia institución. Como observamos, el humor y la ironía pueden ser unas herramientas muy eficaces bien combinadas con una dosis de imaginación. El modelo está en los museos e instituciones de Holanda y del mundo aglosajón. ¿Veremos algún día en España al Museo del Prado invitando a Los Lunis o al Reina Sofía a Mortadelo y Filemón, por poner dos ejemplos? ¿Estamos preparados para ver una nueva forma de publicitar las instituciones culturales asociando “alta cultura” con “cultura popular”? ¿Qué os parece?

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