Este año 2019 debería ser recordado por la hermosa historia en torno a la Santa Catalina de Artemisa Gentilleschi, propiedad de la National Gallery de Londres.

La artista barroca pintó el cuadro entre 1615-1617. En él muestra a la santa con sus habituales atributos, como son la corona, la rueda dentada como instrumento de su mortal castigo y la palma del martirio. Si no bastase con una detallada observación de la pintura para certificarla como una obra maestra, hay otro detalle que convierte a esta Santa Catalina en un cuadro extraordinario. En realidad se trata de un autorretrato de Artemisia Gentileschi, que ofrece su propia imagen para encarnar a una de las santas más populares.

La National Gallery adquirió esta Santa Catalina en 2017, después de su feliz hallazgo en Francia. Era una excelente oportunidad para exponer una obra maestra de una autora que no estaba representada en la galería de pintura barroca italiana del museo inglés. Y así lo hizo en 2018, después de una excepcional restauración que devolvió toda la calidad pictórica a la Santa Catalina.

Santa Catalina de Artemisia Gentileschi
Imagen de la National Gallery

Artemisia Gentilleschi viaja por Reino Unido

Pero el viaje más increíble de la Santa Catalina no fue de Francia a las islas británicas. Sucedió en la primavera de 2019. La National Gallery decidió que el cuadro de Artemisia Gentileschi debía de visitar otros lugares del Reino Unido. En declaraciones a The Guardian, el director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, dijo que el museo “nunca había hecho un tour como este, llevando una obra maestra a lugares insospechados donde podría ser admirada por gente que quizá no la podría ver en Trafalgar Square”.

Así que Santa Catalina inició un viaje por diversos sitios de la isla, de norte a sur. Cinco lugares, no siempre relacionados con la cultura, recibieron el cuadro barroco y lo hicieron partícipe de su cotidianidad. Los espacios escogidos fueron la Glasgow Women’s Library, un centro sanitario especializado en cirugía en Yorkshire, una escuela católica femenina en Newcastle, una cárcel de mujeres en Surrey y la Wood Street Library en Waltham Forest.

La Santa Catalina en la Wood Street Library
Imagen de la National Gallery

La Klesh Collection, que tiene en sus estatutos el apoyo a mujeres artistas, se convirtió en la principal mecenas de este increíble viaje de Artemisia Gentileschi. Además, como se puede apreciar, se privilegió la visita a espacios de mujeres, en donde se hicieron eventos especiales. Por ejemplo, los educadores de la National Gallery acudieron a la cárcel para dirigir tres talleres de arte a un grupo de 30 presas; o los profesionales y comisarios de la institución participaron en actividades en la escuela femenina.

El resumen de las visitas de Santa Catalina de Artemisia Gentileschi

En las redes sociales se pudo seguir el itinerario del cuadro de Santa Catalina con la etiqueta #ArtemisiaVisits. También se grabaron vídeos en los que se aprecia la emoción de la gente que ha podido contemplar a la obra de Artemisia Gentileschi, algunos incluso acogiéndola como una querida compañera de trabajo.

Santa Catalina en un centro médico
Imagen de la National Gallery

La obra del mes de la National Gallery durante la II Guerra Mundial

No es la primera vez que la National Gallery realiza una acción como esta, la de llevar el arte de las colecciones a la gente. Debemos retroceder a los peores años de la Segunda Guerra Mundial, en los que la aviación alemana bombardeaba a diario la ciudad del Támesis.

Para proteger las grandes obras artísticas de la National Gallery, las trasladaron a las minas de Gales, a habitáculos diseñados especialmente para ellas. Mientras, los ciudadanos de Londres que sufrían el golpe repetido de las bombas, estaban deseosos de disfrutar del arte, de evadirse de su dura realidad. Así que la National Gallery organizó eventos culturales en sus salas vacías, que se llenaron con exposiciones de artistas contemporáneos o conciertos.

En 1942, cuando los bombardeos fueron más espaciados en el tiempo, se dio un paso más allá y se decidió exponer una “Obra del mes”.  Cada tres semanas se mostró una obra diferente en la National Gallery, que era escogida entre las que se escondían en las minas galesas. Tenían que ser obras de formato no muy grande, que permitieran su rápida y fácil evacuación en caso de haber un nuevo ataque. La primera de las obras fue una obra barroca, el Retrato de Margaretha de Geer de Rembrandt. Bernini Rocks explica de manera magnífica en este HILO toda esta historia de la National Gallery durante la Segunda Guerra Mundial.

Obra del mes en la National Gallery durante la II Guerra Mundial
Imagen de la National Gallery

Por tanto, la National Gallery de Londres ya se había esforzado en acercar el arte a sus ciudadanos, aunque fuera de su escondite a su lugar habitual en medio de un conflicto bélico. Porque los seres humanos necesitamos disfrutar de las obras maestras del arte, pero no siempre nos damos cuenta de ello. No hace falta que vivamos bajo las bombas, dentro de una cárcel o en la sala de espera de un centro de salud: el arte siempre nos hace mejores, en todas las circunstancias.

Por eso el #ArtemisiaVisits fue una de las grandes noticias del arte en este 2019 que se acaba. Que gran ejemplo el de las instituciones públicas que regalan arte y cultura más allá de las paredes de su museo.

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