El año 2019 ha sido declarado como el Año Internacional de la Tabla Periódica por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Se celebran los 150 años de la creación de la tabla periódica, ya que en 1869 el químico Dimitri Medeleev ordenó los elementos siguiendo las características de sus átomos.

La tabla periódica es uno de los grandes hitos de la historia de la ciencia y no sólo de la química. Ha sido una herramienta indispensable para hacer avanzar los descubrimientos científicos. Gracias a la sistematización de los elementos se puede predecir la existencia de la materia que conforma el universo. Y, por supuesto, gracias a ella es más fácil comprender cómo se conforma el mundo que nos rodea, incluyendo el mundo del arte.

La tabla periódica en el Museo Arqueológico Nacional

Óscar KimikArte: la tabla periódica reflejada en el arte

Óskar González, profesor de la Universidad del País Vasco, lleva varios años divulgando la relación estrecha entre la química y el arte con la etiqueta #KimikArte. Durante un año había publicado un contenido diario en Twitter en el que se hablaba de obras de arte explicando la parte de química que hay detrás de estas piezas, ofreciendo una nueva perspectiva científica de algunas obras archiconocidas.

Ahora Óskar quiso homenajear a la tabla periódica en el año de su 150 aniversario. Para ello, durante dos períodos del año ha expuesto un elemento químico de la tabla y, cómo no, lo ha relacionado con el arte.

Crear una publicación individual sobre cada elemento supuso todo un desafío. Algunos nombres tienen una relación más que evidente, ya que desde la prehistoria forman parte de la creación o de los procesos artísticos, incluidos los más recientes de conservación de las piezas.

Potasio en la Tríada de Micerino

Sin embargo, alguno de ellos es realmente difícil de enlazar con el arte. Por ejemplo, desde el 15 de noviembre Óskar ha emprendido la comunicación de los elementos del último periodo (los que conforman la última fila, del 87 al 118). “Son elementos sintéticos de aplicaciones muy escasas, tengo que dar mil vueltas. Por ejemplo, en el neptunio hablé de Neptuno en el arte”, comenta Óskar KimikArte. “Algunos elementos sintéticos sólo existen durante milésimas de segundo, así que es imposible darles ningún uso. Su presencia en obras de arte es imposible” continúa, por lo que está recurriendo a algo relacionando la etimología de origen del elemento y alguna de sus conexiones con el arte.

Neptunio, con la referencia a la estatua de Neptuno de Gianbologna

Con todo, es un proyecto increíble que demuestra que la lectura del arte es totalmente abierta y que necesitamos los ojos de muchos profesionales, incluso los de aquellos que no pertenecen al ámbito de las humanidades. Porque la ciencia también forma parte del conocimiento y debería estar más presente en la cultura general.

Por otro lado, Óskar también está escribiendo artículos en la web de Cultura Científica sobre los elementos de la tabla periódica. Aquí se examina de forma más completa cada figura química con muchos más ejemplos del campo artístico. Qué bueno que aparezca el arte en publicaciones de divulgación de ciencia.

Bismuto, en la obra de Giotto

El Museo Arqueológico Nacional se explica con la tabla periódica

También ha habido instituciones que se han sumado al año de la tabla periódica. El Museo Arqueológico Nacional ha hablado desde su perfil de Twitter de elementos como el sodio, potasio, mercurio, oro o arsénico, así hasta 24 de ellos, y los ha conectado con las obras de la colección. Me comentan desde el Museo Arqueológico Nacional: “Buscábamos relacionar los elementos de la tabla periódica que estuvieran representados en nuestras colecciones a través de la composición material de las piezas. Se ha utilizado la información que ya teníamos sobre los materiales identificados en las colecciones. La ayuda del departamento de conservación para seleccionar los elementos y las materias compuestas que los englobaban ha sido fundamental”. Y añaden que se partió “de un primer listado de piezas clasificadas por el elemento con el que se relacionaban, se hizo una selección basada en criterios visuales y de calidad de la información, con el objetivo de publicar en redes sociales lo que pudiera resultar más atractivo e interesante para los usuarios. Además, se añadieron otras piezas relacionadas con la química en general.”

Bromo, presente en las fotografías

Es interesante ver la multidisciplinariedad de este proyecto que homenajea a la tabla periódica en su 150 aniversario, ya que sin la participación de varios profesionales no hubiera salido adelante. Así fue el modo de trabajar del Museo Arqueológico Nacional: “la línea de publicaciones surgió de la dirección del museo y se ha trabajado desde el departamento de comunicación en colaboración con los técnicos del departamento de conservación. Además, también han participado de forma puntual los técnicos de algunos departamentos de colecciones.”

De esta forma, pudimos conocer cómo los negativos de las fotografías de las colecciones surgen del procedimiento llamado gelatinobromuro de plata, compuesto en parte por el bromo; o que el arsénico era un elemento con el que se hacía el color amarillo en la Edad Media, como demuestra el techo de una casa cordobesa del siglo XIV conservada en el museo de Madrid; o que el antimonio proporciona un color negro, pero que si se oxida tiende a un cromatismo anaranjado presente en la cerámica de Talavera de la Reina.

“La propuesta ha tenido una buena acogida entre nuestros seguidores en las distintas redes sociales, tanto a nivel de alcance como de interacción con los usuarios. Han sido publicaciones muy compartidas. Hemos recibido algunos comentarios de personas que celebraban y agradecían la relación que mostrábamos entre arte y ciencia.” Es una nueva manera de explicar el museo, aportando nuevas visiones de las colecciones.

Arsénico, en la pintura de un techo del siglo XIV

La tabla periódica, una oportunidad para comunicar el museo

Ha habido otras propuestas para explicar la tabla periódica desde el museo, tanto en redes sociales como de forma física, a través de conferencias y exposiciones. Por ejemplo, el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid ha creado la exposición ‘Elemental: La tabla periódica de los elementos químicos’ con un apartado en el que los internautas han podido enviar las fotografías de los elementos en la vida cotidiana con la etiqueta #laTablaentusmanosMNCN.

También hay que recordar la instalación de la obra de Eugènia Balcells «Homenaje a los elementos» (2009) en el departamento educativo del Museu de la Vida Rural. La pieza une los elementos de la tabla periódica con los espectros de emisión de cada uno.

Eugènia Balcells «Homenaje a los elementos» (2009)

Con todo, el 150 aniversario de la gran creación de Alexander Mendeleev supone una nueva oportunidad para explicar el complejo mundo del arte y conectarlo con las disciplinas de ciencias para, en definitiva, hablar de nuestra vida cotidiana. Al final, todo es cuestión de química.

El arte y los elementos químicos


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