La fotografía de Brassaï en la Fundación Mapfre de Barcelona

En la habitual convocatoria de bloggers organizada por la Fundación Mapfre de Barcelona pudimos admirar un caso único de la fotografía contemporánea. Después de la retrospectiva a Rodin, la exposición actual de Brassaï en esta institución muestra cómo este artista se convirtió en uno de los grandes referentes de la fotografía a pesar de que en un principio no estaba destinado a realizar su producción en este medio. Lo habitual de los grandes fotógrafos – y más en lo que se refiere a los fotógrafos de la primera mitad del S. XX- es llegar a esta técnica desde su juventud, fascinados por un medio de expresión que por entonces estaba lleno de posibilidades creativas. Sin embargo, Brassaï (1899-1984) parte de su Hungría natal a Berlín con la idea de cultivar las artes tradicionales. En 1924 llega a París, ciudad en la que se establece hasta su muerte, y comienza a colaborar con la prensa como escritor e ilustrador para poder sobrevivir en la capital francesa. Al inicio utiliza las fotografías de otros, pero descubre que gana más dinero haciendo sus propias instantáneas. Así es cómo se acerca a la fotografía, aunque no se dedica inmediatamente a este medio.

Es a partir de 1929 cuando retoma la cámara e inicia una verdadera carrera como fotógrafo, con gran actividad en la década de 1930. Contando sólo con su mirada de artista y con el conocimiento técnico del aparato se acerca a las calles de París. La ciudad, que ya por entonces estaba en el centro de todos los objetivos de las cámaras, ofrecía multitud de imágenes pintorescas. Faltaba retratar su noche. Aquí es dónde aparece la cámara de Brassaï, que recorre la capital francesa cuando el bullicio ya no recorre las calles. Brassaï ofrece nuevos rincones de la ciudad. La iluminación artificial de las farolas o coches se alían con el fotógrafo como focos exteriores al encuadre para poder construir los espacios lumínicos y las atmósferas misteriosas que se abren en la oscuridad. Sus instantáneas se agruparon en el libro “París de nuit” (1932), que tuvo mucho éxito debido a la fascinación que provocaba la ciudad de la luz entre la clase burguesa.

Su siguiente visión de la París nocturna tiene lugar en el interior de los locales, tanto los pisos que funcionaban de burdel, los establecimientos en los que se juntaban gays y lesbianas o las salas de fiestas. Su mirada no juzga ni informa, simplemente presenta las escenas con enorme verdad e inmediatez. En los interiores juega con los espejos y encuadres para construir escenas complejas. Al no tener una formación rígida en fotografía, Brassaï se permite el lujo de experimentar con las perspectivas y encuadres.

Con las instantáneas de París Brassaï adquirió un enorme reconocimiento como fotógrafo. Pudo dedicarse a hacer todo lo que le gustaba, como la experimentación con el desnudo femenino (también en dibujo y escultura), inmortalizar los graffiti de su ciudad o acudir como fotógrafo a los eventos de la alta sociedad. Mientras, cada año aceptaba la realización de un reportaje fotográfico por algún lugar del mundo, para así obtener nuevas imágenes más allá de las concertadas. En la convocatoria de bloggers en la Fundación Mapfre de Barcelona pudimos ver todos estos ejemplos de su extensa producción.

La exposición de Brassaï de la Fundación Mapfre de Barcelona incluye algunas instantáneas de su paso por Barcelona: imágenes de la Sagrada Familia desde una perspectiva original o un falso robado a Joan Miró.

Tienes hasta el 13 de mayo para descubrir a Brassaï en la Casa Garriga Nogués, sede de la Fundación Mapfre de Barcelona. Un fotógrafo que recibió muchos premios y distinciones en vida y que sigue asombrando en el S. XXI por su modernidad y atrevimiento.

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