Análisis de Redes Sociales aplicadas a ámbitos culturales

La cúpula del Duomo de Florencia cumple 600 años

Hace unos días nos despertamos con una de esas noticias que dan mucha rabia: unos vándalos garabatearon una naveta de Menorca. Y no un monumento cualquiera, si no la más icónica y destacada de la original cultura talayótica de esta isla balear.

Es curioso como el ser humano gusta de dejar su huella en las construcciones más duraderas, quizá para que la memoria de cada uno permanezca en el monumento todos los siglos que este continúe en pie. Porque estos garabatos no son exclusivos de los turistas actuales: en las pirámides de Egipto hay identificados grafitis de soldados napoleónicos, de viajeros del S. XIX y de soldados de la primera y segunda Guerra Mundial. Todavía más atrás, en 1527, los soldados protestantes alemanes pusieron su nombre en las famosas pinturas de Rafael de las Estancias Vaticanas para desafiar así al poder papal desde su nueva visión del cristianismo.

Desde hace muchos años los principales sitios monumentales indican en sus carteles la prohibición de realizar pintadas en sus paredes. Sin embargo, los turistas continúan aprovechando los lugares más escondidos para dejar su recuerdo gamberro. En el Campanile y la Cúpula del Duomo de Florencia han encontrado en las nuevas tecnologías un gran aliado para que la gente pueda pintar en los muros sin afectar con ello a la obra.

En 2016 la Opera del Duomo estaba inmersa en la restauración integral del interior del Campanile de Giotto y del interno de la Cúpula de Brunelleschi. Según explican en la página del proyecto, nunca se había emprendido una restauración tan profunda del interior de estos sitios: los muros estaban afectados por la suciedad, moho, guano, pérdidas en la piedra y madera…y miles de grafitis realizados de diversas maneras. En el texto resaltan que muchos grafitis son imposibles de eliminar de todo y que en el proceso intervienen muchos profesionales durante un tiempo estimable, aplicando además productos que no pueden ser tóxicos por hallarse en un espacio interior sin ventilación. Vamos, que quien deja su nombre no tiene ni idea del trabajo que cuesta quitarlo.

Pintadas digitales en la Ópera del Duomo de Florencia

Para que los visitantes pudieran seguir escribiendo sus nombres, la Ópera del Duomo creó una App dónde poner sus escritos. Autography permite escoger el fondo deseado, el instrumento para escribir y el color. Por ejemplo, se puede escribir sobre una pared de ladrillo o sobre las pinturas de Vasari que decoran el interior de la cúpula. Todos los mensajes que cumplan con las normas de uso se guardan en la página web del proyecto.

En este 2018 la Ópera del Duomo quiere celebrar los 600 años de la presentación del diseño de la cúpula de Brunelleschi, la obra más conocida de su autor y un manifiesto fundacional de la arquitectura del Renacimiento. Para ello han organizado la campaña #SketchTheDome. Desde la misma aplicación de Autography se ofrece una silueta de la cúpula renacentista. Sobre este esquema se puede dibujar, pintar, escribir…en definitiva, poner toda la fantasía para hacer un homenaje a la obra maestra de Brunelleschi. Los dibujos tienen que ser publicados también en los perfiles personales de Instagram acompañados de las etiquetas #SketchTheDome y #MuseoDuomoFi.

Hasta el 31 de mayo se puede participar en esta conmemoración de los 600 años de la Cúpula de Santa María de le Fiori. Con la ventaja de que ningún dibujo será borrado y de que todos se guardarán dentro del archivo de Autography.

¿Quién se atreve a decir ahora que las nuevas tecnologías no pueden corregir los hábitos dañinos de los turistas? ¿Por qué no aprovechar la virtualidad de las herramientas digitales para poder crear acciones reversibles sobre los monumentos?

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