Análisis de Redes Sociales aplicadas a ámbitos culturales

El Museo del Prado y la Biblioteca Nacional de España te dejan formar parte del museo

Ver que hay museos que aparecen como instituciones vivas ante la sociedad, abiertas a la población, no debería de ser un hecho excepcional. Si el museo nació como “la casa de las Musas”, según indica la etimología de la palabra, hoy debería ser una casa para todo el mundo. Es más, los profesionales del museo deben de promover la participación de la ciudadanía. Así lo han hecho dos grandes instituciones de España: el Museo del Prado y la Biblioteca Nacional de España.

Comenzamos con la pinacoteca madrileña. Dentro de sus actos de celebración por su segundo centenario han convocado a escribir las cartelas de las obras en su proyecto Cartela abierta. Es una propuesta de Ana María Uruñuela y David Rejano realizada durante sus prácticas, asociadas a su incorporación como conservadores del Estado, en el Área de Comunicación- Redes Sociales del Museo del Prado.  Para la realización del proyecto han colaborado conjuntamente las Áreas de Educación Comunicación, Desarrollo digital y Exposiciones.

Se han escogido 5 obras en general bastante conocidas para animar al público a participar, que abarcan varios periodos y estilos: el Autorretrato de Durero, El descendimiento de Van der Weyden, el Retrato de la Reina Ana de Austria de Sofonisba Anguissola, Los fusilamientos de Goya y Juana la Loca de Pradilla. “Se han seleccionado aquellas obras que pudieran abrirse a nuevos relatos no tratados actualmente en las cartelas” cuenta Javier Sainz de los Terreros del Área de Comunicación del Museo del Prado y “hemos tenido en cuenta el espacio físico disponible en las salas, ya que al finalizar se expondrán dos cartelas al lado de la obra, la oficial y la ganadora del concurso”, añade.

La cartela auténtica del Prado frente a la de Cartela abierta

Hasta el 15 de marzo todo el que quiera puede enviar a Cartela abierta su propia cartela con un límite de 400 caracteres como máximo con aquellos aspectos de las obras de arte que no se abordan habitualmente en el museo. Cuando se seleccionaron las obras se optó por aquellas “que pudieran abrirse a nuevos relatos no tratados actualmente en las cartelas”. Leyendo sobre la iniciativa Cartela abierta en su página web inciden en que se tendrá en cuenta “puntos de vista personales, relatos alternativos no tratados actualmente por el Museo y originalidad de la propuesta”. Todas las cartelas se publicarán en la web y las cinco seleccionadas se mostrarán en la sala al lado de la obra original a la que se refiere. Además de exhibirse en el museo, también se publicarán en las redes sociales de la pinacoteca. “Es un proyecto piloto en el que queremos medir la participación del público y los temas propuestos” concluye Javier Sainz de los Terreros: “nos interesa contar con la voz del público, ya que el Prado es un Museo de todos”.

Por otro lado, la Biblioteca Nacional de España ha hecho otro llamamiento a la colaboración. El próximo 6 de febrero se realizará una sesión de trabajo cooperativo, que se puede seguir de manera presencial en la Sala del Patronato o virtualmente allí donde se encuentre cada voluntario. Durante toda la jornada se quiere contar con la ayuda de los participantes para conocer mucho más de algunos de los materiales gráficos que se conservan en la Biblioteca Nacional. Por ejemplo, se quieren descubrir las historias y personas que aparecen en los álbumes de fotografías de la Guerra Civil, la gran mayoría de de ellos anónimos; se necesita localizar y georreferenciar las fotografías de Jean Laurent, uno de los primeros fotógrafos que ilustró la España del siglo XIX; todavía falta la identificación de los retratos de la Asamblea Constituyente de una obra de 1869; o se solicita la revisión y aumento del catálogo de grupos musicales.

Se busca conocer los protagonistas de estas fotografías de la Guerra Civil

Muchas de estas acciones de crowdsourcing (participación de un gran número de voluntarios con una institución que externaliza puntualmente determinadas actividades) se hacen habitualmente en el mundo anglosajón: por ejemplo, la British Library ha conseguido la geolocalización de numerosos mapas o la identificación de algunos de sus documentos gracias a la intervención de miles de ciudadanos. No hay que verlo como una dejación de funciones por parte de la institución, sino una manera de encontrar un tipo de conocimiento mucho más rápido y eficaz que por los canales internos de los trabajadores de la Biblioteca Nacional de España.

Llamamiento de la BNE para conocer los documentos de su catálogo

Por tanto, acciones como estas dos del Museo del Prado y la Biblioteca Nacional de España, indican dos aspectos fundamentales de la apertura que debería de estar presente en el día a día de los museos:

  • Llamada al conocimiento.- El museo y sus profesionales no son infalibles y, aunque cuentan con muchos recursos, no disponen de todo el saber humano: es necesario contar con otros estudiosos especializados en determinadas temáticas para conocer más a fondo las piezas de su catálogo.
  • Escucha de un público heterogéneo.- los museos no son propietarios de un discurso único. Conviene contar con el sector más amplio de su público para observar nuevas lecturas, nuevas relaciones con las obras y con un presente en continuo cambio.

¿Estarán el resto de museos listos para atraer al público para que participe enriqueciendo la institución con acciones colaborativas?

 


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