El vino es uno de los alimentos con mayor peso en la cultura occidental. El vino, además de ser parte fundamental de la dieta mediterránea, da sentido a la comunidad en eventos como la vendimia y forma parte de las celebraciones y las fiestas populares. También posee un fuerte simbolismo, ligado a ceremonias, bien a través del propio caldo, bien a través de elementos como las uvas o las hojas de parra.

Por otro lado, la producción vinícola está fuertemente vinculada al territorio. Hay regiones históricas que llevan generaciones preservando la tradición del cultivo, recuperando variedades de uva autóctonas y mejorando el producto final, engrandeciendo los vinos año tras año.

El Ribeiro es una de esas zonas que cuenta con una tradición vinícola milenaria. Desde la Edad Media, en el occidente de la provincia de Ourense se exportaban vinos de extraordinaria calidad a diferentes puntos de la península y de Europa. Porque el vino del Ribeiro tenía un enorme prestigio y estaba en las mesas de muchos nobles durante siglos.

Museo do Viño de Galicia en la antigua Rectoral de San Andrés de Camporredondo

El patrimonio del vino del Ribeiro no sólo está en los vinos elaborados con uvas propias de la región. También se observa en la destacada arquitectura desde la que se ejercía la gestión de los viñedos. Así se aprecia en los monasterios que todavía perviven en San Clodio o Melón; en las gigantescas casas rectorales, como la de San Andrés de Camporredondo, hoy sede del Museo do Viño de Galicia; o la multitud de pazos y casas grandes desde los que se controlaban las viñas y todo el proceso de producción de vino.

Escultura de Acisclo Manzano sobre las cepas de Viña Costeira

Por tanto, el patrimonio y el vino se unen en el Ribeiro a lo largo de la Historia. Y hay una bodega que, además, ha creído firmemente en la asociación del vino con el arte. En 2018 la Cooperativa Viña Costeira celebró su 50 aniversario colocando en sus viñedos un espectacular grupo de cuatro esculturas de bronce, obra del reputado artista ourensano Acisclo Manzano. Las piezas se cuelan entre las viñas, dominando desde lo alto el paisaje del Ribeiro, integrándose en él. Cada escultura presenta un dibujo delicado sobre la planitud del metal, como un relieve pictórico que deja pasar la luz para componer escenas propias de la vendimia.

No era la primera vez que en Viña Costeira maridaban el arte con el vino. Entre 1990 y 2006 apostaron por serigrafiar obras inéditas de artistas gallegos, realizadas en exclusiva para iluminar la botella del vino blanco Amadeus. Participaron firmas relacionadas con las vanguardias gallegas del siglo XX, como Laxeiro, Isaac Díaz Pardo o Virxilio. Y de otros de una generación posterior, como el pintor Lodeiro. En aquel momento una botella decorada con arte de autor era toda una innovación, y hacerlo con una obra diferente cada año sólo tenía un precedente en alguna histórica bodega de Burdeos. Hoy estas botellas decoradas con los pinceles de los genios de la pintura gallega del siglo XX son auténticas piezas de coleccionista.

Colección de Amadeus de Viña Costeira pintado por artistas gallegos

Sin embargo, el Amadeus volvió a lucir una superficie llena de arte en 2019. El consejero delegado de Viña Costeira, Andrés Rodríguez, comentó en la presentación del nuevo packaging del vino Amadeus que “la estrecha colaboración entre la bodega y el arte se trabajó con muchísima intensidad en el pasado. Ahora, recuperamos con mucha ilusión esta tradición, con la nueva añada de este vino, que en su día fue uno de los primeros con uvas autóctonas del Ribeiro”. Porque este vino está elaborado totalmente con uva treixadura, la variedad autóctona del Ribeiro más valorada por los entendidos en la materia.

Amadeus de Viña Costeira pintado por Alexandro

El pintor ourensano Alexandro ha sido el encargado de ilustrar la botella de Amadeus de Viña Costeira. El artista se engloba dentro de la corriente de pintura expresionista de la nueva figuración. Su obra es la respuesta en el lienzo de las sensaciones que le provoca la estancia en determinados lugares en los que vive, a los que pertenece, a los que viaja; es la impresión en forma de pincelada orgánica del paisaje vital que le rodea. Así lo ha hecho en la serigrafía de la botella de Amadeus: las copas de vino se mueven y se unen unas a otras, en una danza viva con la que se finaliza todo el proceso de elaboración del caldo del Ribeiro.

Detalle del Amadeus de Alexandro

La actual botella de Amadeus de Viña Costeira vuelve a ser un canto a la cultura del vino en todos los sentidos. Una obra de arte que ya forma parte de la Historia del vino del Ribeiro.

Como atestigua el pintor Alexandro: “El vino, la cultura y el arte están mezclados”.


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