Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio (1571-1610), fue un enorme pintor que abrió una de las vías creativas del barroco. Su pintura descarnadamente realista y su desarrollo del claroscuro lo convirtieron en un enorme artista, admirado ya en vida.

Pero también fue conocido por sus innumerables polémicas. Metido en trifulcas constantes, sabía que su talento con los pinceles le serviría para congratularse con los poderosos mecenas. Teniendo el favor de quienes manejaban los hilos políticos de su época, se sabía poderoso, casi impune.

Estas características convirtieron a Caravaggio en un personaje digno de protagonizar historias que dramatizan la ficción de su vida. En los últimos años contamos con hasta 4 cómics que repasan la biografía de Caravaggio. Abramos sus páginas para conmemorar la semana del #OrgulloBarroco.

Los comentaré en el orden cronológico de la vida de Caravaggio.

Caravaggio. El Pincel y la espada, de Milo Manara.

El maestro del cómic erótico Milo Manara se atreve a dibujar a Caravaggio, años después de crear su historieta de la época moderna sobre Los Borgia.

Comenzamos con un joven Caravaggio que llega a Roma en 1592, deseoso de triunfar como pintor en la capital del arte. Manara recrea los monumentos de la ciudad eterna tomando como referencia los grabados de Piranesi. Incluso algunos ambientes interiores recuerdan a los creados por el pintor del siglo XVIII.

En El Pincel y la espada se presenta a Caravaggio en su etapa romana: su crecimiento como artista, desde su presencia en los talleres de otros artistas que acabaron siendo menores, hasta conseguir el patrocinio de grandes mecenas como el Cardenal del Monte.

En todo el cómic existe una relación constante entre el mundo sórdido de Roma (tabernas, prostitución, cárceles, grupos de extorsionadores) y su pintura. Porque, por ejemplo, se redunda en que las modelos empleadas para recrear las vírgenes y las santas de los cuadros son prostitutas procedentes de los barrios bajos de Roma.

Es interesante observar cómo Manara acierta en los procesos de creación de Caravaggio: el extraordinario realismo viene del posado directo de sus modelos, normalmente gente humilde. El personaje de Caravaggio explica lo innovador de su obra. Por ejemplo, contesta a las personas que posan con ropa contemporánea para la Vocación de San Mateo: “Quiero que la gente se reconozca en lo que está pasando. Que sienta el cuadro como algo verdadero”. Y transforma las estancias de trabajo para que estén al servicio de su pintura: existe documentación de los caseros que alojaron a Caravaggio en los que denuncian que el pintor retiraba partes del tejado. Según el maestro barroco, era para dirigir el foco lumínico hacia la escena que pintaba. Una exigencia para forzar el claroscuro.

Por otro lado, Milo Manara se deleita en toda su carrera en lo voluptuoso y la tensión entre personajes. Caravaggio le viene como anillo al dedo, con su vida pendenciera y su gusto por retratar los cuerpos con el máximo realismo, sensorial. El equilibrio constante entre tragedia vital y la belleza, encarnada en los cuerpos femeninos, son constantes en este Caravaggio de Milo Manara.

En El pincel y la espada se relatan las diferencias constantes entre Caravaggio y los Tomassoni, que acaba en un duelo final donde el pintor le da muerte a Ranuccio. El maestro tiene que escapar para no ser condenado por homicida.

Caravaggio. La Gracia de Milo Manara

El segundo volumen realizado por Milo Manara ha salido hace pocos meses. Aquí continúa la historia de Caravaggio desde su precipitada huida de Roma hasta su muerte.

Caravaggio busca el perdón del papa, máximo responsable de la justicia en los territorios pontificios que ocupaban en la Edad Moderna casi todo el centro de Italia. Y sabe cómo puede conseguir la gracia: exprimiendo al máximo su talento con la pintura. Por eso, el pintor tenebrista del cómic se ocupa de pintar un gran número de obras, que manda enviar a la familia Colonna, su máxima valedora en este período de exilio.

Tenemos las mismas características que en el primer tomo: un Caravaggio naturalista que sigue pintando la realidad de lo que ve. Nadie va a ser mejor verdugo de su Decapitación de San Juan Bautista que un carnicero; o cómo va encontrando los modelos para encarnar las Siete obras de misericordia de Nápoles. También se da vida a la forma de pintar de Caravaggio: en una escena todos creen que su cuadro estaba terminado; pero el pintor llena de negro el fondo, mostrando así su característico claroscuro. Nada debía de estorbar la escena principal, donde destacan como nunca los protagonistas.

En cuanto a la narración, Milo Manara aprovecha todos los vacíos que todavía existen en la biografía de Caravaggio de esta época para crear una historia original. Porque, ¿qué pasó en Malta para que Caravaggio saliese casi milagrosamente de la inexpugnable cárcel de la Orden? ¿Cómo acabó muriendo el pintor tenebrista en Porto Ercole, en medio de su viaje de vuelta a Roma? Manara plantea su propia versión de los hechos.

¡Matad a Caravaggio! de Giuseppe de Nardo y Giampero Casertano

La acción se sitúa en paralelo a la de La Gracia de Milo Manara, con el pintor tenebrista huido de Roma. En la historia de este cómic el ficticio Cardenal Villanova quiere encontrar a Caravaggio antes de que el Papa le conceda el perdón. Para este eclesiástico es inadmisible que un pintor con esa vida desordenada y que utiliza gente excesivamente popular, dicte la moda de la pintura religiosa: “Un pintor, con sus pinceles, debería representar la belleza de la vida celestial”.

Para ello contrata al soldado de fortuna, el capitán Pablo Serrano, el auténtico protagonista de la narración. El cazarrecompensas tiene que investigar el rastro de Caravaggio, hasta tal punto que aprende a reconocer los cuadros que va pintando desde Nápoles hasta Sicilia, distinguiéndolos de los de sus seguidores. “Los colores de Merisi tienen tanta fuerza…las figuras parecen salir del fondo, como si fueran reales”, llega a afirmar el Capitán.

En paralelo a la aventura de la búsqueda, hay escenas en las que aparece Caravaggio en Malta y Sicilia. También se recrea el modo de pintar, con su necesidad de pintar modelos al vivo. Además, se incide en la cantidad de autorretratos del pintor en la Cabeza de Golliat, “un hombre castigado por su soberbia irrefrenable”.

Como sucedía en la obra de Milo Manara, la falta de información documental de estos últimos años, permite fantasear a los autores Giuseppe de Nardo y Giampero Casertano, completando así la trama de ¡Matad a Caravaggio!

  • Reseña de ¡Matad a Caravaggio! en este ENLACE

Dos holandeses en Nápoles de Álvaro Ortiz

Álvaro Ortiz dibujó este pequeño cómic para el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, en paralelo a la exposición de Caravaggio y los pintores del norte de 2016.

La historia comienza en 1617. Los pintores Gerard Van Honthorst y Dirk Van Baburen residen en Roma, como otros artistas de Europa que quieren sacar el máximo provecho a la capital del arte. Los dos artistas holandeses son profundos admiradores de la obra de Caravaggio, que había muerto en 1610. Así que deciden ir a Nápoles para conocer la obra que el maestro había dejado en esa ciudad y hablar con los que los conocieron.

En este pequeño cómic también se examina el misterio relacionado con los últimos días y la muerte de Caravaggio. ¿Y si realmente no hubiera fallecido en Porto Ercole? Porque ese es el otro motivo que tienen los pintores holandeses para acercarse a la Campania. Uno de ellos maneja una curiosa información: que el maestro barroco fingió su propia muerte para evitar la persecución de sus enemigos.

El cómic de Álvaro Ortiz es un paseo por la vida de Caravaggio en Nápoles y el pintor aparece en el recuerdo de los amigos y conocidos del pintor: de las tabernas donde se desarrolla el movimiento de la ciudad vivida por Caravaggio hasta los talleres de los pintores influidos por su pincelada, como el caso de José de Ribera. También se pasa por las iglesias en las que todavía se puede admirar la obra del artista. Cabe decir que, entre estos cómics, el de Álvaro Ortiz es el único en el que se dibujan los cuadros de Caravaggio en vez de colocar fotografías.

Estos cuatro cómics de Caravaggio poseen una personalidad propia que los hacen diferentes a los demás. Pero todos coinciden en dos elementos: subrayan la compleja personalidad del pintor tenebrista, que lo llevan a sucesos bastante turbios a lo largo de su vida; y alaban el arte del maestro del barroco, que es reconocido por su propio autor, así como por los mecenas, pintores y el propio pueblo.

Esta popularidad como maestro no ha hecho sino crecer siglos después de la muerte de Caravaggio: un gran artista del barroco y de la Historia del Arte, que ahora recibe el homenaje del mundo del cómic.


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